Entre mis historias y mis fogones, paladeo mi vida.

 


 

Entre mis historias y mis fogones, paladeo mi vida. 

 

Y aquí estoy, por fin, pulpeando un ratito con vosotros. Ha costado encontrar un hueco, pero la ocasión lo merece y este proyecto también.

Realmente he tenido muchas dudas de cómo acercarme a vosotras por primera vez. Me gustaría ser yo misma y tocar un poquito vuestros corazones. Si consigo despertar alguna emoción o ser de utilidad a través de mis historias y recetas, habré conseguido mi objetivo. De momento comienzo a bucear por este océano de inspiración y emociones y ya veremos dónde emergemos para tomar aire.

Como nos cuenta Irune Gómez sobre la similitud de la mujer pulpo y el homónimo cefalópodo, nadamos por la vida de forma muy semejante. Casi siempre hago más cosas de las que recuerdo. Unas veces, las termino, muchas otras quedan apuntadas en asuntos pendientes, pero en todas las ocasiones pongo todo el corazón en las tareas que emprendo. Quizá tantos tentáculos moviéndose en distintas direcciones restan a mis ganas la energía suficiente para llegar a buen fin.

Y es que, no podemos comprometernos con todo el mundo, debemos aprender a priorizar y sobre todo, a decir NO.

Yo lo he aprendido a base de caer y levantarme. Me ha costado entender que no soy culpable de todo lo que ocurre en mi entorno más cercano. Y esta nueva percepción, ha sido el primer paso para ser más feliz y también despertar más sonrisas a los me quieren y me aguantan.

Mi responsabilidad termina donde empieza la conciencia de cada uno para tomar sus propias decisiones. Esto es la vida y hay que vivirla. Podemos apoyar a nuestros hijos, maridos, hermanos y amigos, pero no podemos decidir por ellos. Tienen que caer, abrirse la cabeza y el corazón para resistir lo que vendrá después. Los consejos no son buenos, aunque sí las palabras de apoyo. Pase lo que pase, estaré aquí. Haz lo que tengas que hacer, ve a donde tengas que ir. Yo seguiré donde lo dejamos la última vez”.

 

 

Es duro, sí, pero es muy gratificante crecer con ellos, permanecer en sus cambios y esperarlos con los brazos abiertos de cariños y esperanzas pero sin que esta actitud paralice tu vida. Ellos caminan por sus vidas y tú también por la tuya.

En el instante que visualicé mi estela, mi mundo se hizo más grande. Me centré en lo que realmente me apasionaba, sin buscar tres pies al gato y sin abarcar todo mi alrededor con 8 tentáculos de pulpo. Paso a paso,  brazada a brazada, comencé a dar forma a aquello que bullía en mi cabeza. Toda mi vida ha estado y está centrada en mi familia. Y debo confesaros, sin que me tiemble el pulso, que con total premeditación y alevosía. Por fin puedo proclamar esta afirmación. No imagináis cuánto me ha costado soltar lastre, descargar mis mochilas de culpa, impotencia, dudas y miedos. Pero el tiempo nos pone a cada uno en nuestro lugar.

Y ha sido, alrededor de los míos, donde he construido mil historias, experiencias, momentos buenos y terribles. Cada uno de ellos es un instante de mis recuerdos. Es una persona, una anécdota, una emoción. Y, casi todos estos momentos especiales de mi vida, han estado estrechamente ligados con mi cocina.
Son mis dos grandes pasiones; escribir sobre cualquier cosa que despierten mis sentidos y cocinar. Así nació mi web, Historias entre Fogones. Cada emoción, recuerdo, añoranza, sonrisa y pensamiento está ligado a una receta muy especial para mí.

Desde este océano voy a intentar traeros un trocito de mí y el calor de mis letras y mis fogones . Unas ocasiones os contaré una historia, otras compartiré alguna de mis recetas. En cualquier caso, espero atesorar, en esta cueva de la mujer pulpo, inspiración, sabores, texturas y mucho aroma de mi hogar.

¡Ah! Con tantas cosas que deciros, se me olvidaba, soy Eli Bueno y en Historias entre Fogones os adentraréis en mi universo, donde cada historia que ha marcado mi vida, se identifica con una receta. Donde cada receta tiene su
historia.

Me podéis encontrar también en Facebook y en Instagram.

Un gusto pulpear con todas vosotras. ¡Hasta la próxima!

 


Autora:   Elisa Bueno

*(Imágenes facilitadas por Elisa Bueno para la publicación de este artículo.)

 

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