¿Qué hacer cuando te diagnostican un cáncer?


¿QUÉ HACER CUANDO TE DIAGNOSTICAN UN CÁNCER?

“Lo que causa el cáncer no es la emoción, sino el proceso que conduce a un ambiente celular
inflamatorio, que es esa situación personal negativa. El estrés emocional crónico puede poner
en marcha el proceso que inicia un cáncer.
¿El control mental de cada persona en esas circunstancias límite es determinante? Sí. El
control mental de cada cual es determinante. Se suma a su predisposición genética.”

Dr. Pere Gascón (Oncólogo)

 

Mi experiencia personal con el cáncer de mama no tuvo origen genético y por ello nos pilló totalmente desprevenidos a mi familia y a mí.

Sí que mantuve un estrés emocional sostenido durante mucho tiempo en el ámbito laboral. No me gustaba lo que hacía, pero no era capaz de salir de aquella jaula de oro que me impedía ser YO misma.
En mi opinión, controlar nuestras emociones es básico para estar en salud, además de vivir como queramos y no dejarnos arrastrar por lo que los demás esperen de nosotros.

Esta lección, aunque dura, es la que aprendí.

¿Qué hice para superar con éxito este tsunami?

 

 

Aunque es muy difícil pensar en un momento en que tu vida se ha paralizado al escuchar el diagnóstico de cáncer, donde se agolpan todas las emociones: miedo, rabia, tristeza, alegría (por haber sido detectado) sabes que debes seguir y no puedes parar.

No puedes evitar pensar en si saldrás ilesa de esto, cuánto tiempo durará, qué harás con tu trabajo, cómo será el tratamiento y si tu cuerpo lo resistirá,… y así hasta un sinfín de preguntas sin respuestas inmediatas. Y las necesitas, vaya que si las necesitas.

Las necesitas para seguir respirando porque te falta el aire. Y cuando en un momento de despiste tomas aliento, empiezas a pensar en cómo dar la noticia a tus hijos, a tus padres y hermanos, a tus amigos, sin que les duela tanto como a ti. Y te vuelves a derrumbar y lloras amargamente.

Pues ¿sabes qué? Que te permitas SENTIR, sacar todo lo que ahora mismo llevas dentro, esa amargura, esa rabia, esa tristeza. Abrázalas y dales su sitio en ti. Es completamente normal que ahora sean tus compañeras. Permítete vivirlo cómo tu desees, exteriorizándolo o no. Desahogándote o no, porque ¿sabes qué?
¡TODO ESTARÁ BIEN!

Así, en este punto, PARA, relájate, CONECTA solo contigo y prepara tus siguientes pasos para diseñar cómo quieres vivir a partir de ahora esta experiencia. Recuerda que solo TÚ decides CÓMO quieres vivirla.
Plantéate cómo y a quien quieres hacerles partícipes de la noticia.

Te comparto mi experiencia y como decidí yo hacerlo, por si te sirve.
Tras el diagnóstico, que nos dieron a los dos, me fui con mi marido a comer y a diseñar los siguientes pasos. Tuve algo de silencio, de tiempo y de claridad en ese momento para saber cómo quería hacer público mi estado actual. Yo no soy una persona dramática, aunque por herencia materna, hubiera sido lo más normal.

Tengo dos hijos y por aquel agosto del 2009, tenían 10 y 14 años. Teníamos unas maravillosas y soñadas vacaciones ya previstas en ese mismo mes, en la Costa Azul, para conocer la tierra Monegasca que vio nacer a mi marido y que durante mucho tiempo planeamos conocer los cuatro juntos.

Así pues, una cosa estaba clara, yo no quería perder esa magnífica oportunidad y así se lo hice saber a mi doctora. Me vio tan convencida que no le quedó más remedio que aceptarlo y ajustar los tiempos de pruebas y cirugía a los míos. Así mientras yo paseaba por Saint Tropez, el laboratorio diseñó y determinó mis pasos a mi vuelta.
Nos fuimos con la noticia en nuestros corazones, solo en el de mi marido y en el mío, así lo decidimos.

 

Fueron unas vacaciones maravillosas, al igual que inciertas, algo tristes y por otro lado con una enorme gratitud al Universo por haberme permitido estar allí con quien más quería, mi familia.

Los niños debían examinarse justamente el mismo día de mi intervención y fue mi marido quien se encargó de darles la noticia cuando fue a recogerlos después del examen, para no interferir en sus resultados.
A partir de entonces se lo dijimos a los demás y expresamente les comuniqué mi intención de no hacer de esto un drama, algo que todos respetaron y agradecí. Y lo que no sabía es que a partir de ahí se dibujó una nueva vida para mí. Una experiencia totalmente desconocida para todos, aunque la viví con control, con mucho cuidado y
amor a mí alrededor.

Nuestra vida social ha sido siempre muy amplia, y pensamos en que mi marido y mi madre hicieran de filtro para dar las noticias que sobre mi persona, se iban produciendo, abriendo un grupo de WhatsApp desde el que se informaba a todos.
YO me despreocupé del teléfono y me dediqué a descansar cuando lo necesitaba, a divertirme cuando tocaba y a disfrutar del tiempo de tregua que me ofrecía la quimio cada 21 días. Decidí curarme y no trabajar, centrarme en mí y conocerme más y mejor, mimarme, hacer ejercicio, cuidar conscientemente mi alimentación implementando alimentos saludables a mi dieta diaria y eliminar por completo los que sabía que no me aportaban lo que yo ahora mismo necesitaba.

Me dediqué a leer y absorber información que sentía necesitaba saber.
Me centré también en asistir a cursos de energía universal, talleres de pensamiento positivo, yoga, meditación, etc. Todo para acallar mi mente y dedicarla a tener pensamientos solo positivos, esperanzadores y con fuerza.

Pronto entendí que el timón de mi barco lo llevaba yo y solo dependía de mí llevarlo a buen puerto. Así que así lo hice y lo ¡CONSEGUÍ !

¡¡ ANIMO pues a todas las CAPITANAS de su barco !!

*

Ana Bermejo (la autora de este artículo) ha sido una de las protagonistas de nuestro programa  “Radio con Alma de Mujer“, que se emite cada jueves, de 20:30 a 21:30 horas en Libertad FM (107 FM Madrid y en digital, directo y podcasts, para todo el mundo) (www.libertadfm.es)   ¡Te esperamos!

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Autora:   Ana Bermejo 

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